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¿Cómo salté a la romántica?

Hoy os voy a contar cómo me introduje en este mundo de la novela romántica.

Yo solía ser una de esas adolescentes que esperaban con ansia el último libro de Harry Potter y que se lo leía primero en inglés y más tarde, cuando llegaba a España, volvía a comprarlo para releerlo en castellano.

Entre esperas y descubrimientos de nueva literatura fantástica, mis pies me llevaron un día a las estanterías de la romántica, donde descubrí a Marian Keyes. 

El primer libro que leí de esta escritora fue Por los pelos y, me sorprendió tanto, que lo devoré en solo un par de días. 

No tardaron en caer en mis manos otras de sus obras como Sushi para principiantes o Lucy Sullivan se casa

Una vez terminé con lo que ella había publicado hasta el momento, continué frecuentando la librería en busca de autoras similares, convirtiéndome en una lectora asidua de este género.

Me gustaba poder tener la posibilidad de buscar una realidad romántica para leer pero, si querías, también podías encontrar finales felices e historias idílicas con las que suspirar. 

Me encantaba sumergirme en aquellas historias que a medida que iba comprando, se agotaban en los estantes de la librería sin que vinieran otras nuevas.

Yo entonces no lo sabía, pero faltaba muy poco para que afloraran nuevas voces que más tarde inundaron mi biblioteca personal.

Un día, ante la falta de novedades, comencé a teclear frente a la pantalla de mi ordenador. Era un PC de esos que ni siquiera tenían pantalla plana y el ventilador hacía un ruido que ahora sería insoportable.

Pasaron las semanas y los meses y pronto me dí cuenta de que mis dedos bailaban sobre las letras sin apenas esfuerzo, creando mis propias historias y mis finales tristes o felices.

Y después… lo borraba. 

No me atrevía a compartirlo, a exponerme a ese ‘qué dirán’

Y tal vez, no lo hice porque decir que leías ese género, ya causaba cierto rechazo en el entorno donde yo estaba por aquel entonces. 

Si hubiera dicho que además de leerlo lo escribía, las burlas no hubieran cesado. 

En resumen, todo aquello que había descubierto y que me apasionaba, me lo guardaba para mi y, aunque con esa edad no fue fácil, aquello también me sirvió para madurar. 

Aprendí a quedarme con las amistades que de verdad merecen la pena y con esas personas que te aceptan tal y como eres.

Es cierto que hay mucha gente que no considera seria este tipo de narrativa, pero a mi sí me lo parece. Es algo complicado, profundo, con lo que a veces está bien desconectar y fantasear. 

Al fin y al cabo, estos libros hablan del amor, un tema que en mi opinión puede resultar complejo y que las personas sufren en algún momento. Porque todos vivimos y nos enamoramos. 

Por todo esto, a día de hoy, le tengo especial cariño a ese primer libro que cayó en mis manos y que sin querer, cambió algo dentro de mí, haciéndome descubrir nuevas facetas y poner a prueba mi creatividad.

Actualmente sigo devorando este tipo de novelas, pero también consigo escribir las mías propias, sin miedo a las críticas y deseando poder compartirlas con todos vosotros un día.

Queriendo haceros soñar.

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